Siguieron una trocha, adentrándose en el valle. Como en todas las
regiones que componían el Mundo Oculto no había bestia correteando en el suelo
o entre las ramas ni ave cruzando el cielo celeste con nubes blancas, el
silencio sólo era roto por sus propios pasos y el viento por momentos susurrante,
aullante por otros, transportando en sus alas invisibles la amenaza de monstruos
ocultos en las sombras del mediodía.
-Fragmento de un proyecto relacionado a la Cofradía del Dragón Dormido. Me gustó, así que lo comparto por aquí.
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